El «día D», o cuando todo esto pase

Empezamos a dudar de que el término de «día después» se pueda aplicar, pues con el fin de la cuarentena el peligro no habrá acabado. Tampoco la recuperación turística se producirá de manera inminente. La publicación de diversas predicciones con diferentes escenarios para la recuperación demuestra en todos los casos una recuperación de esa “normalidad” muy paulatina; desde las que estiman alcanzar el nivel anterior a la crisis a partir de noviembre de este mismo año hasta las que visualizan el marco de la rutina con el 2021 ya más que entrado.

A fin de cuentas, esta recuperación dependerá de diferentes factores como pueden ser la evolución de la crisis en los mercados emisores o la reapertura de las fronteras e, incluso, los efectos en el poder adquisitivo de estos mercados que se han visto sumamente afectados por la crisis económica que ha acompañado a la crisis sanitaria. Sin lugar a duda, el «día después» y la verdadera recuperación para el turismo se producirán con la inmunización contra el virus, o al menos, cuando la guerra contra el COVID-19 esté prácticamente ganada y la seguridad absoluta garantizada.

En este marco donde se barajan todos los escenarios de desescalada y apertura de puertas posible, es vital dar importancia a los principales actores que deberían tomar cartas en el asunto y las acciones determinantes: planificación del destino y gestión de los alojamientos.

GESTIÓN DE DESTINOS

A los entes públicos les toca una labor crucial en varios ámbitos: promoción, legislación turística e inversión pública para la restitución de una aparente normalidad. Si bien es cierto que desde las diferentes administraciones en la comunidad autónoma gallega se han puesto en marcha diversas campañas de promoción con el fin de atraer al potencial turista doméstico, los agentes implicados en la gestión se quejan de la falta de información que existe al respecto de las capacidades de carga y de las acciones y medidas higiénico-sanitarias que se deberían ir poniendo en marcha de cara a la reapertura.  

Mucho se debería aprender del país vecino, donde Turismo de Portugal ha creado el sello Clean&Safe que distingue las empresas y actividades turísticas que aseguran el cumplimiento de requisitos de higiene y limpieza para la prevención y control del virus e, incluso, de otras posibles infecciones. Con este sello, el turismo luso busca reforzar la confianza del turista en el destino. Este distintivo, que es válido por un año, gratuito y opcional, exigirá a los establecimientos la implementación de un protocolo interno que garantice en todo momento la higiene necesaria para evitar posibles contagios. Turismo de Portugal, en coordinación con las entidades competentes, asegura que realizará auditorías aleatorias a los establecimientos adheridos para comprobar que cumplen con la normativa a aplicar.

GESTIÓN DE ALOJAMIENTOS

Desde luego, la crisis de Thomas Cook al lado de la que está produciendo el coronavirus, fue una minucia. El gestor de un alojamiento va a tener que buscar los métodos de reinvención necesarios para reaccionar y posicionar su producto una vez el flujo turístico eche a andar. Por un lado, se deberán incorporar nuevas medidas de seguridad para clientes y empleados y, por otro, revaluar el establecimiento en su totalidad en cuanto a target y posibles innovaciones en el producto que le hagan más competitivo en el nuevo arranque.

El turismo vacacional y el sector MICE han sido claros afectados en esta crisis y, muy probablemente, los que más tardarán en recuperarse. Tanto la masificación de un establecimiento como los recortes presupuestarios van a hacer que estas vías de negocio se vean claramente afectadas en el proceso de recuperación económica del sector.

Hay tres claros ganadores por los que todo el mundo apuesta en esta carrera de fondo que, sin lugar a duda, ayudarán a posicionar Galicia como destino seguro si las políticas y medidas sanitarias se desarrollan y cumplen con el máximo rigor:

  • Alojamientos rurales, donde no existe problema de masificación y grandes aglomeraciones. La huida a las zonas rurales lejos de las muchedumbres no es un problema en el territorio gallego y son muchos los alojamientos que disponen de espacio más que suficiente para albergar dicha demanda y ofrecer todas las comodidades necesarias para escapadas en pareja o familia.
  • Establecimientos urbanos dedicados al ocio que servirán como refugio al turista interno como alternativa a sus visitas a destinos internacionales. La recuperación económica de este tipo de negocios será, probablemente, mucho más rápida que en otros casos.
  • Apartamentos turísticos, especialmente aquellos gestionados por grandes cadenas hoteleras que puedan invertir en promoción y gestión de la confianza percibida por parte de sus clientes potenciales, que adoptarán este concepto de alojamiento como sustituto claro del hotel por generar una mayor sensación de confianza, al gozar de mayor credibilidad a la hora de garantizar la aplicación de los protocolos de seguridad.

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